2006/10/25

Mi primer amor, 20 años después

Mis recuerdos de aquella época son muy bonitos, pasar horas y horas sentada, tumbada junto a la persona de la que me enamoré, de ese chico tímido que empezaba a despertar al mundo de la adolescencia, a quien yo ayudaba a incorprarse a ese mundo del que yo ya formaba parte, el de los preadultos.

Me sentía tan bien a su lado, que no tenía la necesidad de hacer nada, ni de hablar muchas veces, tan sólo estar junto a él me hacía sentirme llena, tocarle con alguna parte de mi cuerpo, una pierna junto a la suya, apoyar la cabeza sobre sus muslos y dejar que explorara mi rostro durante minutos y más minutos.

También salíamos a conocer el mundo, fuera de nuestra burbuja de sensaciones despertando, a conocer un entramado de relaciones sociales basadas en la confianza, el alcohol, algo que fumar... A mirar e imitar, a que nos miraran, a reirnos con cualquiera y por cualquier cosa, a poner a prueba nuestros miedos, a desarrollar nuestros valores, aceptar unos y rechazar otros.

Y de todo eso quedan recuerdos preciosos, algunos menos, pero casi todos intensos. Unos se pueden nombrar, contar, otros se sienten y no da ganas ni de explicarlos. Todo esto estaba dentro de mí guardado como algo bello, parte de mi historia, mi primer amor.

Todo despertó el mes pasado, nada más entrar en la oficina, cuando mis compañeras me mostraron el curioso mensaje de correo electrónico en el que un tipo quería ponerse en contacto conmigo...era él! Habían pasado 20 años.

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