2008/09/18
proximamente
hasta pronto
2008/09/10
Telica, un volcan de dos cráteres
Después de haber empezado todos los talleres me sentía super satisfecha, en todos los grupos habían salido bien, la gente prestaba mucha atención, estaba interesada y participaba. Mejor imposible. Solo el fin de semana se me presentaba un tanto aburrido, Lu iba a ir a la piscina con unos niños, a los payasos con otros y a un cumple el domingo. Y cualquiera de esas tres cosas habría estado bien, pero las tres eran demasiado. Pero resulta que libró el domingo y pensamos pasarlo en la playa. Además yo me acerqué a Quetzaltrekers, una organización que coopera con los proyectos en los que yo participo organizando subidas a volcanes-para turistas- y el dinero recaudado lo llevan al proyecto Las Tias. Para el sábado tenían una subida al Telica uno de los volcanes de la zona. Me animé y a las 6 de la mañana estaba desayunando con mis compañer@s de día, una inglesa, un gringo, uno de Republica dominicana que vive en Miami y Eva y Dominic, de Alemania, nuestros guías.
Tras el desayuno camioneta a
en ese momento. Empapadas de sudor, bebiendo agua continuamente. Por suerte el día había amanecido soleado y se había cubierto ligeramente, así que ni demasiado sol ni lluvia. Las vistas también eran lindas, además de la plena selva se veía la llanura en la distancia. Paramos a descansar bajo un Mango enorme, uno del grupo consiguió encontrar una fruta y la compartimos, además de las galletitas y bebida que llevábamos. Seguimos subiendo pero a uno le dio una pájara-se había tomado unos cuantos rones el día anterior y apenas había dormido- Tuvimos que bajar el ritmo y al llegar a la zona donde dejaríamos las mochilas- y tras bajar de la cima del volcán comeríamos- tuvo que tomarse suero.
Habíamos llegado al oasis, en realidad es el primer cráter del volcán, un cráter muerto, que ya no está activo en el que hay unas palmeras y otros arbustos, rocas volcánicas y ese día una lagunilla por las lluvias torrenciales que habían caido. Tras un descanso seguimos subiendo entre rocas
hasta el segundo cráter, el activo, el olor nos iba avisando de que la cima estaba cerca, era un pedregal. Las primeras personas en llegar se tumbaron en el suelo en el mismísimo borde del cráter, y lo mismo hicimos las demás. Miramos hacia abajo y pudimos ver una de las paredes del cráter que poco a poco se iba descubriendo ante nosotras, el humo que salía de diferentes orificios, cubría el resto del cráter. Hicimos alguna foto, disfrutamos del momento y al poco el humo se fue para el lado opuesto y se fue descubriendo gran parte del cráter, la tierra que lo componía tenía diversos colores, rojos y verdes, y las chimeneas de humo se veían ascender hasta el cielo. No muchas veces se puede tener esa vista, generalmente el humo cubre gran parte del cráter y no se ve nada-decían el y la guía. Bajamos a comer al oasis, unos sándwiches variados y continuamos nuestro retorno por la selva.
Bajamos rápido, menos mal por que ahí sí que empezó a llover. Yo andaba bien con las botas viejas que me habían dejado, aunque estaban completamente rotas por delante y la suela suelta por detrás. Tenía los pies cansados por la falta de amortiguación pero hasta que no empezó la lluvia todo bien. Pero empezó, saqué la capa y al rato que llovía menos estaba axfisiada.. Me la tuve que quitar y colocar por la cabeza y como un murciélago me cubría parcialmente con las alas. Al final no sirvió de mucho, llovió bastante y terminé empapada como los demás, bueno, un poco menos. Y por supuesto mis pies también se mojaron, y lo malo es que me dolían cada vez más. Me estaban saliendo ampollas.
Cuando volvimos a pasar por los hervideros me quite las botas y me puse mis crocks – con los que sigo entusiasmada- pero ya era demasiado tarde, tres ampollas. Tras una gran coka tomamos el bus de regreso y ya en la sede de Quetzaltrekers, tomando un café, se me ocurrió proponerle una idea a Dominic, el guía.
Yo sabía por uno de Castellón que estaba de voluntario allí unos días antes que a parte de dar dinero no hacían gran cosa en contacto con Las Tías. Dominic nos había dicho que el lunes hacían un trivial en un bar de la zona, el vía vía. Le di la idea de que prepararan un trivial sobre sexualidad y lo llevaran a Las Tias a los chavalos a los que yo les estaba dando taller. Sería una continuación con el tema, me pareció positivo y ellos podrían hacer allí algo más, no solo poner dinero. A Dominic le pareció buena idea y me cito para el domingo cuando tenían la reunión de voluntarios. Alli aparecí, lo peor fue que lo tuve que contar todo en inglés porque sino no me entendían ni la mitad, y excepto una que no entendía mi perspectiva del taller y rompió un poco el encanto, les pareció bien. Así que ahora me he metido en un berenjenal mayor porque les tengo que ayudar a hacerlo.
Además esta semana los talleres no han empezado con buen pie, el lunes las educadoras tenían que ir a cobrar, empecé el taller con dos pero al final lo dejamos para el martes. Y el martes empezamos cansadas porque primero se habían repartido las Becas del pais vasco entre las familias y en medio del taller les vinieron a pedir un papel, y no lo encontraban, y dos se fueron a hacerlo de nuevo… Eso unido a que una de las ampollas se me ha infectado y hoy apenas puedo apoyar el pie, y un calor tremendo que ya lleva tres días y la despedida de Lu que la hemos hecho con piñata y queque incluidos…pues estoy agotá. Ahorita voy con otro taller, esperemos que me lo aguanten bien y me vaya más tranquila.
Ah! Y en cuanto a diversión, ayer salimos a la noche de talentos, una experiencia que está empezando en
Esta noche le escucharemos a Carola en concierto, la dueña de
El proximo finde lo tengo que armar todavía, Dominic me dijo que se iba alas islas del maiz, en el Caribe con unos amigos, en avion. Tengo hasta el martes libre… pero no estoy muy convencida. Ya os contaré, chau.
2008/09/05
Gustav y Rosita-crónica 2
Hoy no estoy en casa, la lluvia ha sido más fuerte que nunca, y más duradera. En realidad debería estar dando uno de mis talleres de sexualidad. A la mañana he dado uno a los chavalos mayores, han estado muy bien, les ha gustado. Después ha empezado a llover y como no paraba, haciendo un esfuerzo hemos metido las patas en la corriente de agua que separaba la casa de la carretera y nos hemos ido al proyecto de los pequeños. Ha seguido lloviendo mientras estábamos en el proyecto de infantil. Después de comer la lluvia era cada vez más intensa y se ha inundando todo, las niñas y los niños han disfrutado sacando el agua con escobas y poniendo tinas bajo las goteras. Se lo han pasado de maravilla, no nos hacían ni puto caso, empezaban a barrer el agua para fuera (ha entrado muchísima) y hacían guerras con las escobas, se salpicaban, salían al patio y se empapaban bajo la lluvia, estaban felices. Les decíamos que se iban a enfermar pero no hacían caso. Por un lado, son niños y niñas fuertes, pobres, que no se enferman tan fácilmente como los más cuidados, nos comentaba la cocinera del proyecto. Por otro lado, si se enferman es una tragedia porque la asistencia médica es gratuita pero las medicinas no, cualquier cosa recetada tienen que pagarla entera y es muy costoso para las familias pobres. A veces hay gente en la calle pidiendo dinero con la receta en la mano, sin poder comprar la medicina.
En un momento en que la lluvia era menos fuerte Lu y yo hemos intentado ir al otro proyecto, donde tenía que impartir de nuevo el taller a los chavalos de la tarde. Hemos llegado bajo la lluvia y sorteando charcos, y otros sin poderlos sortear, hasta el mercado. Después de dos intentos hemos pasado al otro lado del mercado y ahí nos hemos quedado bloqueadas por el río de agua sucia que pasaba por delante nuestro. Estábamos a
Dando un rodeo hemos venido al ciber y al llamar para avisar de que no podíamos llegar me han dicho que tenían un kilombo que no se podía hacer hoy el taller. También habrá entrado agua, no se si por el techo o por cualquier otro sitio. Mañan lo veremos, quizas.
Las casas aquí normalmente tienen un patio con vegetación y lo que rodea al patio es abierto, no hay pared. Algunos tabiques forman las habitaciones que pueden tener techo o no. Cuando tienen techo, de ese aislante en placas, le llaman cielo raso, sino hay un hueco y más arriba el tejado de cinc, o sea las famosas chapas onduladas. Yo tengo cielo raso, pero una placa esta caída, y justo por encima pasa una canaleta. Si se desbordara la canaleta me entraría agua en la habitación, y con lo que sigue lloviendo ahora me entraría a raudales. Creo que voy a recomponer la frase: si se ha desbordado la canaleta habrá entrado agua en mi habitación…
Los patios son de tierra, como unos 30 ó
El resto de voluntarias y voluntarios cuando lea esto estarán flipando porque ellas tuvieron días de mucho calor, y yo casi todos de lluvia. Toda esta lluvia suele ser habitual más adelante, en noviembre y diciembre, por lo que dicen es la cola del huracán Gustav que nos trae lluvias sueltas, pero la de hoy es exagerada. Nos preguntábamos antes cómo será vivir un huracán, lo impresionante que tiene que ser.
Son las 03:36 p.m.. Empezó a llover hacia las 11h. y a jarrear hacia las 12h. sólo ha dejado de jarrear para llover sin más un cuarto de hora, cuando hemos intentado ir de un proyecto a otro. Y estamos en el ciber, mirando por la puerta la cortina de agua sin saber muy bien qué hacer, o cómo volver a nuestras casas. En el próximo capítulo.
Ah! Os cuento la aventura con
Pero hubo una primera noche, en la que yo dudaba si dejarla dentro de la habita o no. Como tengo la ventana que da al patio-igual que la puerta- justo encima de la cama, y con la temperatura que hace se está bien, decidí dejar la ventana un poco abierta para que pudiera salir si se agobiaba, y al rato salió. Se fue por ahí como hará todas las noches. La trajjeron para cazar ratones pero dicen que ya los espantó y ahora le dan de comer. El caso es que no me había dormido del todo cuando escucho un ruido detrás de otro. Cataplum plim plam plum. Y pienso ‘no será capaz. No, son imaginaciones mías. No tenemos tanta confianza.’ Unos segundos después Rosita entra de nuevo en la habitación, salta de la ventana a la cama y al suelo. Agarro la linterna en un microsegundo, la enciendo, la apunto y efectivamente. Tal y como había supuesto me mira contenta con su ratoncito en la boca. Un sagu txikitin, marroncito y simpático al cual empezó a martirizar bajo la cama de al lado. El ratoncito completamente vivito y coleando y ella lo soltaba, lo cazaba, lo soltaba, lo cazaba. Y yo desde la cama abriendo la puerta y diciéndole que se fuera a jugar a otro sitio, pero como que no.
Ahí seguía agarrándolo y soltándolo, y el pobre sagu sin poder escaparse y la pobre de mí sin bajarme de la cama. Hasta que el sagu se escondió tras la sabana que colgaba de la otra cama por la parte de la pared. Y trepó hacia arriba, y
2008/09/03
Sudor y gotas de lluvia
Así que sin algunas de las cosas que pensaba traer como sábana saco, mosquitera, linterna, chancletas… y con algunas sustituciones, me cargue la mochila al hombro rumbo Costa Rica. Cuando aterrizamos estaba lloviendo. Salí del aeropuerto y decenas de taxistas me acosaron, pasé de ellos y bajé en un cutrebus hasta la ciudad, mi hostal estaba céntrico así que del bus agarre un taxi y enseguidita me instalé en un hostel con Internet gratis, cocina y restaurante, piscinita…. Al poco, las 5pm salí a buscar
Ese primer día, recorrí con Lu las calles de León. Calor. Un poco más tarde me junté con el resto de voluntari@s que estaban preparando sus despedidas, se iban en menos de dos días. Cenamos en un lugar caro una lasaña buenísima y de nuevo no podía mantener los ojos abiertos por más tiempo, así que a dormir. Al día siguiente desayuné con dña. Carolina, la mujer de mi casa, madre de una hija y un hijo de 7 y 8 años, charlé con Dña. Soledad, su Madre, y seguí familiarizándome con el perro viejito, Titán, la perrita negra, Coqueta, y la gatita blanquita, Rosita. Calor. Como ya os podéis imaginar en pocos días la relación entre Rosita y yo se ha ido consolidando, ya me acompaña al baño, se mete por debajo de la puerta y se queda esperando hasta que termino, y me vuelve a acompañar a mi habitación. Es una buena cazadora de ratones, motivo por el cual la trajeron hace unos meses -de hecho ayer tuvimos una pequeña fiesta nocturna ella y yo, ya os la contaré.
Llegue a León un viernes, y el sábado nos fuimos a Poneloya, a la playa. En Las Peñitas pedimos un fresco (un jugo de frutas con mucho hielo) y nos bañamos en una playa linda y larga de arena ardiente y con bravas olas que se empeñaban en quitarme mi cedido bikini de los 18 años, con el que me vine, imaginaros dónde estaba el que uso últimamente, en la mochila perdida. Nos sentamos en abuelitas -sillas mecedoras- a la sombra o al sol, según pasaba una nube o salía Lorenzo a abrasar. Luego comimos pescadito en un restaurante para guiris y nos echamos una siestilla en las hamacas. A la vuelta a León llovía.
Así empecé mi estancia en León, de vacaciones, con mis compañer@s de voluntariado a quienes apenas volvería a ver una o dos veces más y pasando del sol radiante a la nube negra y lluviosa, que no sabes muy bien si refresca o da más calor al levantarse el vapor del suelo, pero soportable. Al día siguiente callejeando un poco más y a la noche despedida en casa de Dña Griselda de todo el resto de voluntarias., con sus familias, refrescos, sandwichitos, tortillas de patata y queques (tarta), música de salsa y bailoteo. Así que empecé mis relaciones públicas bailando salsa, la gente se animó en seguida y la fiesta estuvo muy bien. Poco a poco se fueron las familias y nos quedamos el y las voluntarias con la gente de la casa y Javi y Nicolás- un nika y un londimense afincado en León, que bailan estupendamente y se iban turnando, junto con Iñaki que creo que puede decir que este verano ha aprendido a bailar salsa.El lunes empecé a conocer los proyectos, el primero Casa Quemada, donde hay un grupo de infantil, otro de carpintería y otro de peluquería. Hicimos la despedida de Marta, con una piñata y refrescos. A la tarde conocí e
l local de pequeñas y pequeños del proyecto Las Tías, donde reciben apoyo escolar, juegan y comen niñas y niños de la calle, cuyas madres trabajan en el mercado y que apenas están motivados o disponen de medios y apoyo para ir a la escuela. Quienes van a la escuela por la mañana acuden a Las Tías por la tarde y viceversa.
Al día siguiente conocí el local de las y los mayores de
El jueves empecé a colaborar en los proyectos dando apoyo escolar y llevando a algunas a la juegoteca (donde se puede tomar prestado juguetes y la biblioteca) y seguí preparando y el viernes por la tarde nos fuimos Lu y yo a visitar Granada y
turistas o para todo el mundo como transporte. Nos fijamos que llevaban unas bolsas de rafia en las barras que unían los caballos con el carricoche, pero quedaban muy atrás, y todas estaban limpitas. O sea, que los caballos cagan por la carretera, después los vehículos pisan la mierda, y Lorenzo se encarga del resto para dar este peculiar olor a la ciudad. *La comunidad de Andalucía está arreglando una de las calles, la de restaurantes y bares, y la catedral ha sido renovada por la cooperación española.
Al día siguiente partimos para
Nos bañamos unas cuatro veces, cayó una tormenta de 20 minutos, descansamos, anduvimos en kayak, nos volvimos a bañar… y salimos a dar un paseo por los alrededores por la tarde. Para un lado vimos algunas casas en fincas, la gente en el exterior charlando, toda la vegetación enorme, se oyen los monos, los sapos, un chiringuito donde comprar refrescos y cosas básicas…
Para el otro lado una escuela, una nube sobre nuestras cabezas, un cartel anunciando un lugar más adelante…y empezó a jarrear. Nos refugiamos bajo un árbol, pero al poco nos estábamos calando. Avanzamos hacia el alojamiento y nos quedamos bajo otro árbol, que tampoco nos protegía mucho. Lu se decidió a corre hacia la casa y yo me quedé esperando a que amainara. La mayoría de las veces empieza a llover de pronto y termina rápidamente, pero esa vez no paraba, así que al rato me animé, ya sin correr porque estaba bien calada y llegue hasta el portón de la finca, donde me encontré a Lu calada hasta los huesos. Llevaba 5 minutos tocando la puerta, la chapa de la puerta, la cadena de la pedazo campana, y no le habían abierto. Ahí nos entró la risa. Seguimos tocando la campana, la puerta, la chapa, hasta quedar caladas hasta los huesos, sin un resquicio seco en nuestro cuerpo hasta que bajo un paraguas apareció el gringo que ayudaba en la casa (negocio de otra gringa afincada en el lugar) pidiendo disculpas, que no había oído. Y es que la mayoría de los tejados son de chapa, y cuando llueve no es oye más que la lluvia cayendo.
Llegamos a la habitación, nos cambiamos enteritas y pasamos el resto de la tarde leyendo hasta que llegó la cena, juntaron todas las mesas en el salón abierto y todos los huéspedes, la mayoría gringos, Israelíes, tres Nicas y nosotras- cenamos y charlamos con unas velitas en las mesas. Dejó de llover y la noche fue tranquila, se oían las olas del lago, además de otros ruidos de animales. El dormitorio daba a la laguna con lo que podría haber sido una gran cristalera, pero era una gran mosquitera- mucho más adecuada. Y a la mañana siguiente amaneció soleada y tranquila, nos bañamos antes y después de un gran desayuno buffet, viajamos a Masaya, visitamos el mercado- volvía a llover y regresamos a León- también llovía. Puedo aseguraros que les estoy sacando un buen partido a mis ‘Crocks’, que no me lo imaginaba para tanto. No me los quito, llueve y es el calzado ideal y si hace calor también son adecuados. Me ducho con ellos, bajo a la playa o voy a trabajar con ellos. Lo que no se es si me aguantarán así todo el mes…
Así termina mi primera semana en León. Ya me imagino que la próxima crónica va a ser un poco más breve, la semana más rutinaria… o quizás no.