Y a celebrar! Con quien amas, y con quien o amas, pero si no vas quedas mal!
A discutir! porque a ver quién no discute estos días.
Y después de cenar? a ver la tele, por supuesto.
A aceptar regalos con los que no sabes qué hacer.
Criticables hay miles de cosas, algunas pocas las hago yo también, aunque lo menos posible. Y es que siempre he sido entre mis amistades una defensora de la navidad. Vivo alejada de mi familia, no solo por km. que no son tantos, sino por caminos distintos, y la Navidad siempre la he vivido como punto de encuentro, de compartir una mesa sin prisas y de retorcerme las neuronas pensando en ese regalo adecuado, que le guste que le vaya a servir, que no se vaya a quedar en el armario. Para mi suponía volver a casa a compartir una confianza y la ilusión de los regalos ha durado mucho más que mi niñez. Que todo esto se puede hacer otros días del año? Sí, pero yo no lo hago, así que quiero hacerlo estos días.
Pero hace años que estas fechas me asquean bastante, no por que haya cambiado estos aspectos sino por el ritmo que se vive, las obligaciones, el consumismo desenfrenado, la trivialidad y las miserias de la gente, del qué dirán, etc.
Y por eso hace años que combino unos días en familia con otros de vacaciones! E intento irme a un lugar cálido y tranquilo, que suele variar entre Andalucía y Marruecos en busca de unos días de felicidad. Así que en un par de días me voy a Marruecos!!! La primera vez que viaje en Navidades fui allí. El relajo que sentí me hizo sentirme y mirar la belleza que me rodeaba. La belleza de sabores, olores, paisajes y rostros, palabras y abrazos. Así que repito.
Y para todas vosotras, y para que comenceis un feliz año 2007, os he buscado una sonrisa, la he llamado felicidad y que la transmitais a quien querais.







